Letra y música: Riki López


El soldado afeminado Manuel
siempre andaba arrestao en el cuartel
por el Subteniente Murillo,
un tipo duro.

Así, los dias pasaban
y, así, las noches no
y Manuel lloraba
y decía:

"el subteniente me tiene manía
porque soy maricón.
Así me llama la tropa:
¡maricón!”

Una noche de luna llena, Manue;
no pudo más, brincó la pared
y corrió pa la ciudad
buscando un local de ambiente
(tú ya me entiendes...)

Fue encontrarlo y meterse en el cuarto oscuro
que estaba lleno de gente,
allí dentro había culos
pa dar y tomar...

A base de tocar
carne caliente,
al fin, dio con un pandero
libre y le dió.

En aquel momento
se encendió un mechero
y Manuel, sin salirse,
se cuadró.
"A sus ordenes mi subteniente,
¿Cómo usted por este extraño lugar?
Ahora vamos a saldar
una cuenta pendiente
no se me violente,
mi subteniente,
que esto que usted siente,
por detrás
es, solamente,
el comienzo de una hermosa amistad...

(Sabor. doblando tempo)

y, Subteniente Murillo, amo a gossá.
Subteniente Murillo, la, larala, la, la, la..
Subteniente Murillo, que por dentro le saco brillo.
Subteniente Murillo, ah, ah.

(resolución orgasmo con 4 golpes “de riñón”
y vuelta al tempo inicial)


Subteniente Murillo, ¡qué gustillo!,
Subteniente Murillo
¿se quiere usted casar conmigo?
(cuando se pueda, cuando nos dejen...)
Subteniente Murillo,
está usted un poco amarillo.
Subteniente Murillo”

- “Pero, chiquillo, ¿qué ha pasao?”
- ”No me lo diga, mi Subteniente,
¡estoy arrestao!”
- “De eso nada, soldao,
no ves que me ha gustao”

-”Subteniente Murillo,
es usted un pillo
- “Subteniente Murillo.
¿hace un cigarrillo?

- “¡HACE!”

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