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Torero, ayer por la tarde, cuando toreaste, que bien lo pasé Torero, mientras tu estabas en la plaza, yo estaba en tu casa con tu mujer, que me había llamado para decirme: "hola, amor mío. por fin mi marido se ha ido y estoy sola, ven". Torero,"¿qué?" ¡Qué buena corrída la de ayer! Torero, con tus pases de pecho, el tendido satisfecho se fundía en un olé. Torero, con mis pases de pecho, tu mujer en el lecho se retorcía de plaser. |
Torero, tú que clavaste tu espada al toro en la espalda, (¡ay, qué dolor!) sabe que yo, a tu mujer, en sus entrañas la mía clavé (¡y le gustó...!) Torero,"¿qué?" ¡Qué buena corrida la de ayer! Torero y mientras el toro caía hecho un cromo, asesinado a tus pies. Torero, tu mujer me citaba para pasado mañana, que tienes corrida otra vez. Así que no creas que ayer por la tarde nada más te ganaste las dos orejas y el rabo, que los cuernos también Torero. "¿qué?" ¡Qué buena corrida la de ayer! |